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«Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve bien con el corazón».
«Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve bien con el corazón».
Originaria de Douvaine y ahora residente en el valle del Giffre, Emmanuelle siente una pasión profunda por las montañas, que siempre han formado parte de su paisaje. Descubrió la escalada siendo adolescente, llegando a ser para ella toda una obsesión: soñaba con convertirla en su profesión. Sin embargo, el diploma de monitora exige un nivel técnico elevado, por lo que empezó practicando por placer y participando en competiciones, mientras estudiaba la carrera de Biología. Una vez finalizados sus estudios, trabajó en un laboratorio farmacéutico, hasta que conoció a su actual compañero, quien también quería convertirse en monitor de escalada. Como una señal del destino, Emmanuelle decidió cambiar de vida y obtener el diploma de monitora de escalada. Juntos se entrenaron para completar las 17 vías requeridas y mejorar su nivel técnico.
4 años después y ya como monitora de escalada, Emmanuelle ha hecho de su pasión su profesión. Como monitora autónoma, aprovecha este territorio lleno de vías de escalada, colaborando con varias organizaciones francesas y suizas.
Durante los fines de semana de primavera y otoño trabaja con el Bureau de la Montagne du Salève en el teleférico del Salève, donde se halla el rocódromo de la Grande Varappe, de más de 20 metros de altura. Además, también colabora con el Club Alpin de Douvaine, en la «L’École2laMontagne» y con la asociación suiza «Prise en Main». Emmanuelle trabaja diariamente con personas de todas las edades y niveles. En su trabajo cotidiano imparte clases de iniciación y de perfeccionamiento, así como cursos regulares. Con numerosas ideas de ejercicios lúdicos, logra que sus alumnos progresen a lo largo del año.
En base a su propia experiencia como escaladora y conociendo las expectativas de sus alumnos, planifica cuidadosamente cada intervención. En un territorio, donde la escalada es una actividad habitual, Emmanuelle disfruta explorando nuevas rutas, que luego comparte con gran satisfacción. La escaladora transmote sus conocimientos a sus alumnos, para que estos progresen adoptando unos buenos hábitos en materia de seguridad y respetando el entorno natural donde realizan sus salidas. Gracias a su método pedagógico, Emmanuelle les transmite valores humanos, como el espíritu de equipo, la cooperación, el compañerismo y la empatía. Esta gran deportista hasta la médula practica el alpinismo, el parapente y la tela aérea en su tiempo libre. Otra de sus grandes pasiones es la fotografía, por lo que ha empezado un curso para perfeccionarse en esta técnica. Plenamente realizada, Emmanuelle tiene nuevos proyectos en mente, por supuesto, vinculados a la montaña que tanto ama.